Esta semana el periodista fue derivado a una sala de mayores cuidados luego de que un estudio arrojara que había aumentado la inflamación en sus pulmones.

Hace 13 días, Sergio Lapegüe debió ser internado luego de haber dado positivo de coronavirus tras regresar de unas vacaciones familiares en el Caribe. El conductor -considerado paciente de riesgo por ser asmático- fue trasladado al Sanatorio Juncal de Temperley –en la zona Sur de Buenos Aires–, y desde allí fue informando a través de sus redes sociales cómo transitó los primeros días de la enfermedad.

Más tarde, fue su esposa, Silvia -conocida como Bochi-, quien tomó la posta y se encargó de comunicar la evolución del conductor, quien la noche del 1 de febrero fue derivado a la sala de terapia intensiva. “La tomografía dio un poco más de inflamación en sus pulmones y no oxigenaba bien. Su neumonólogo decidió pasarlo al sector de cuidados más intensivos”, contó y detalló que su marido estaba “muy agotado física y anímicamente”.

En las últimas horas, los médicos tomaron la decisión de colocarle un Helmet, casco que mejora la oxigenación del paciente, reduce más del 30% la necesidad de entubamiento y reemplaza el uso del respirador mecánico. Además, evita potenciales contagios al personal médico y sanitario. Fue el propio periodista quien se volvió a mostrar activo en sus redes sociales. Lo hizo a través de una selfie que se tomó con el elemento puesto y la compartió en su cuenta de Instagram con un conmovedor mensaje.

“Pido ayuda a los santos del cielo. Último paso para no caer al vacío. Gracias”, escribió Sergio junto al emoji de unas manos en forma de plegaria.

El domingo pasado, el periodista había contado a Teleshow que había pasado “una noche horrible, sin respirar”. Además, seguía presentando fiebre alta. “Ojalá sea lo último porque no doy más. La verdad, estoy sin fuerzas”, pedía el conductor sobre su cuadro, al que por entonces definió como “una pelea día a día”.

En sus primeros días de internación, Sergio Lapegüe se apoyó mucho en su medio millón de seguidores de Instagram, con quienes compartió sus sensaciones en medio de la soledad en la que se transita la enfermedad. Se comunica a través de videollamada con su familia -su mujer Silvia y sus hijos Micaela y Elvis- y cada médico o enfermero entra vestido “como un astronauta”, según indicó el periodista en uno de los posteos.

“Silencio. Solo siento los pasos de los tremendos servidores públicos que van de un lado a otro por el pasillo del COVID-19. Médicos, enfermeros, personal de limpieza, de servicio a la habitación, que se arriesgan cada minuto para que los pacientes puedan cursar esta enfermedad tan desconocida como rara, de la mejor manera sin secuelas”, había escrito en su cuarto día de internación.

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