El reunionismo puede ser un estilo dentro de la vida corporativa, pero a quienes de verdad trabajan no les mejora la productividad, dijeron en una encuesta.

Un estudio conducido por la Universidad de Harvard, en Estados Unidos, reveló que el 70% de las reuniones de trabajo “no sirven para nada”, es decir, que podrían haber sido cadenas de mail o mensajes en algún otro soporte.

Apartar y dedicar tiempo de la jornada laboral para un encuentro en persona o por videoconferencia no sería la manera más eficiente de aumentar la productividad del personal de una compañía, consta el informe publicado esta semana en la revista de la escuela de negocios de la Universidad de Harvard, y reproducido por Forbes.

El informe se basa en una encuesta contestada por personas en cargos ejecutivos y también por personal general, de quienes el 65% afirmó que participar de reuniones laborales les impide completar las tareas que ya tienen asignadas y pendientes.

Como si la interrupción no fuese suficiente problema, el 71% de las personas encuestadas sostuvo que las reuniones laborales tienden a ser improductivas e ineficientes, es decir, que no sirven para el objetivo con el que fueron planteadas.

En vez, el 64% asoció las reuniones con una menor posibilidad de pensar en profundidad sobre los retos que enfrenta su departamento o empresa.

Si no es posible solucionar un problema a través de una cadena de mail, un grupo de Telegram o Whatsapp o en Slack, el estudio de Harvard incluye algunas modificaciones que se hicieron en el mundo corporativo de los Estados Unidos para lograr una reunión de trabajo provechosa:

  1. La reunión no debe durar más de 20 minutos a no ser que se trate de un tema especial
  2. Se debe limitar la cantidad de reuniones por día o por semana
  3. Las reuniones deben ser de pie para evitar que se prolonguen y se desvirtúe la agenda pautada

Desde ya no es lo mismo una reunión de trabajo que una de negocios (la segunda categoría atañe a dos personas o firmas que se citan para evaluar la posibilidad de desarrollar un proyecto en común), y en Estados Unidos subió significativamente el número de reuniones laborales online durante la pandemia, lo que no tiene por qué convertirse en una costumbre.

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