El Gobierno argentino confirmó que se limitará la circulación de las personas durante la noche y serán denunciadas ante la Justicia si no acatan la medida.

En medio de la fuerte suba de los contagios de coronavirus en todo el país, el presidente Alberto Fernández acordó con los gobernadores argentinos impulsar nuevas limitaciones a la circulación de las personas. En ese marco, el jefe de Gabinete de la Nación, Santiago Cafiero, confirmó que desde este viernes se implementará un toque de queda nocturno y quienes no cumplan con la disposición podrían enfrentar cargos en la Justicia, tal y como ocurrió a inicio de la pandemia cuando se decretó el aislamiento social, preventivo y obligatorio (ASPO) de todo el país.

Así las cosas, quienes no cumplan con las restricciones será pasibles de recibir las sanciones previstas en el artículo 205 del Código Penal. La Norma establece que “será reprimido con prisión de seis meses a dos años, el que violare las medidas adoptadas por las autoridades competentes, para impedir la introducción o propagación de una epidemia”.

A lo largo del año pasado las autoridades también apelaron al artículo 239 del Código Penal para hacer cumplir las restricciones y es que éste establece que corresponderá “prisión de quince días a un año, el que resistiere o desobedeciere a un funcionario público en el ejercicio legítimo de sus funciones o a la persona que le prestare asistencia a requerimiento de aquel o en virtud de una obligación legal”.

La nueva restricción para la circulación sería, en principio, de 23 a 5, según revelaron fuentes oficiales en las últimas horas. “Las medidas van a estar esta tarde, ya se están redactando. Se publicará este viernes”, reveló Cafiero este jueves y confirmó que no se podrá salir a la vía pública en esa franja horaria, a excepción de los trabajadores esenciales.

El Gobierno nacional y sus pares provinciales buscan frenar el avance del coronavirus. La intención de las autoridades es evitar las fiestas clandestinas y ponerle un límite a las reuniones sociales y la aglomeración de personas en los bares.

De esta manera, en la Casa Rosada pretenden que la medida entre en vigencia antes del fin de semana, para comenzar a reducir la circulación de personas lo antes posible y bajar así también el ritmo de propagación del COVID-19. El miércoles el Presidente les había comunicado esta propuesta a los Gobernadores y la decisión había sido recibida de buena manera por la mayoría de ellos, aunque algunos pusieron reparos para intentar afectar lo menos posible a las economías de sus distritos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *