Este gas, que no tiene olor, suele ser el causante de intoxicaciones y muertes en épocas de invierno. Por eso, los especialistas recomiendan que las instalaciones para cocinar o calefaccionar una vivienda sean revisadas cuando llega el frío.

Con la llegada del frío extremo la población busca todo tipo de maneras para mantener una vivienda caliente, ya sea por medios eléctricos o por gas, y en este último ítem suele aparecer un enemigo silencioso que todos los años deja varias personas muertas y afectadas: se trata del monóxido de carbono (CO).

Es un gas peligroso que una persona no puede oler, probar o ver, y se produce cuando los combustibles a base de carbono, como kerosene, nafta, gas natural, propano, carbón o madera se queman sin suficiente oxígeno, lo que provoca una combustión incompleta. Es por eso, que el riesgo por intoxicación puede producirse debido al mal funcionamiento de estufas, chimeneas, calderas y cocinas u otros artefactos.

En el caso de los aparatos de gas natural, esto puede ser causado por una instalación inapropiada, mantenimiento deficiente, uso inadecuado o fallas de los aparatos.

El mecanismo lo vuelve peligroso cuando se acumula en una casa o estructura, y los aparatos de gas no funcionan bien o los gases de combustión no se ventilan con seguridad hacia el exterior. La inhalación del gas puede desplazar el oxígeno en la sangre, que causa intoxicación que pueden ser letales.

Números a tener en cuenta

Datos del Ministerio de Salud de la Nación, indican que cada año mueren alrededor de 200 personas por inhalar monóxido de carbono en nuestro país, con lo cual son preocupantes sobre todo en épocas invernales

“Cuando hay una cantidad excesiva de este gas en el aire que respiramos, el organismo reemplaza el oxígeno en glóbulos rojos por monóxido de carbono, evitando que el primero llegue a los tejidos y órganos. Si la concentración de CO en sangre es demasiado elevada, se produce una intoxicación que puede causar enfermedades respiratorias, cardiovasculares e incluso la muerte”, relató la Doctora Valeria El Haj (M.N. 99.291 y directora Médica Nacional de OSPEDYC).

Este tipo de intoxicación es peligrosa para personas que se encuentren durmiendo o bajo el efecto de algún estupefaciente, ya que tienen menos chances de advertir sus signos y actuar.

Monóxido de carbono: síntomas de intoxicación

Las primeras señales de exposición a concentraciones bajas de CO incluyen dolores de cabeza y falta de aliento cuando se hacen ejercicios moderados. La exposición continua puede producir síntomas de gripe, incluidos dolores de cabezas más fuertes, mareos, cansancio, náuseas, confusión, irritabilidad y pensamiento confuso, falta de memoria y coordinación.

Al CO le llaman “el asesino silencioso” porque si uno no presta atención a estas primeras señales, la persona puede perder la conciencia y la capacidad de salir del peligro.

Cabe destacar, que la persona puede no tener síntomas y estar expuesta a niveles peligrosos de CO. Respirar concentraciones bajas de este gas puede no resultar en síntomas obvios de envenenamiento por monóxido de carbono, pero lo mismo esta baja exposición puede causar daños a la salud en el largo plazo, aún después de que se haya eliminado la fuente de CO.

Estos efectos incluyen daños neurológicos a largo plazo, por ejemplo dificultad para aprender y retener datos en la memoria, efectos emocionales y de personalidad, y trastornos sensoriales y motores.

Un punto a tener en cuenta tiene que ver con qué hacer si uno sospecha de una posible intoxicación, a lo que la facultativa sostuvo que “si bien los síntomas pueden ser más o menos evidentes, siempre se trata de una emergencia médica en la que peligra la vida. Hay que abrir puertas y ventanas para ventilar el ambiente, apagar todos los artefactos que puedan producir CO ùen caso de que sea seguro hacerloù, salir de la habitación contaminada para respirar aire fresco y buscar atención médica de emergencia para todas las personas que hayan estado en el mismo ambiente, explicando el motivo de la intoxicación. También se recomienda solucionar el foco del problema antes de regresar al hogar”.

Recomendaciones

Otro ítem son las señales para darse cuenta si un aparato no funciona bien o produce altos niveles de dióxido de carbono, para lo cual existen medidas que podemos adoptar para prevenir la intoxicación por CO.

1) Ventilar los ambientes, 2) controlar el correcto funcionamiento de las instalaciones de gas -calefones, estufas o cocinas- y equipos con combustión a leña -salamandras, cocinas o braseros-, 3) prestar atención a la llama del gas, que siempre debe ser de color azul. La llama amarilla es signo de mala combustión y, por lo tanto, generación de monóxido de carbono, 4) si se usa brasero o estufa con kerosene, apagarlo antes de irse a dormir, 5) no instalar calefones en baños u espacios cerrados o mal ventilados, 6) se recomienda instalar artefactos con salida al exterior o tiro balanceado en espacios cerrados, 7) no dejar artefactos con combustión encendidos durante la noche, 8) no dejar el auto encendido en el garaje, sobre todo si éste se encuentra conectado con la casa, 9) si ocurrió un caso de intoxicación en el hogar, encontrar y reparar la fuente de fuga antes de regresar y 10) asegurarse de reemplazar paneles frontales de las unidades de aire a presión o compartimiento de quemadores de una caldera o calefactor de pared a gas natural

Para finalizar, los organismos sanitarios y de gas recomiendan que toda instalación de artefactos deba cumplir con condiciones de ubicación, ventilación y evacuación de gases producto de la combustión, conforme a Reglamentaciones Técnicas Vigentes que siempre deben ser realizadas y controladas por un gasista matriculado.

Tratamiento si se detecta un caso

Si una persona tiene signos de intoxicación con monóxido de carbono, hay que buscar aire fresco de inmediato y llamar al 911 o servicio de urgencia médica para atender a ese paciente. Una vez que esta persona llega al hospital, el tratamiento puede consistir en lo siguiente: 1) Respirar oxígeno puro: Le pueden hacer respirar oxígeno puro a través de una mascarilla puesta sobre la nariz y boca. Esto ayuda a que el oxígeno alcance órganos y tejidos, y si no puede respirar por propios medios, una máquina lo ayudará. 2) Pasar un tiempo en una cámara de oxígeno presurizado: En muchos casos, se recomienda la oxigenoterapia hiperbárica. Este tratamiento consiste en respirar oxígeno puro en una cámara, en la cual la presión del aire es de dos a tres veces mayor que la normal. Esto acelera el reemplazo de monóxido de carbono con oxígeno en sangre. 3) La oxigenoterapia hiperbárica se puede usar en casos de intoxicación grave: Protege el tejido del corazón y cerebral, que son vulnerables a la lesión por intoxicación con CO. La oxigenoterapia también puede recomendarse para mujeres embarazadas, ya que los fetos son vulnerables a sufrir daños por intoxicación con el monóxido.

Monóxido de carbono: detector del gas letal

Para protegerse contra el envenenamiento o la exposición al monóxido de carbono, existen diversos métodos para estar tranquilos y evitar que un hecho termine de manera lamentable, y uno de esos aparatos que pueden llevar tranquilidad a sus viviendas son los detectores de CO. Es un artefacto de alerta temprana que en caso de detectar altos contenidos de monóxido de carbono, lo hace mediante una verificación constante de la calidad del aire, comprobando que no existan altos contenidos de este gas.

Cabe destacar, que el monóxido de carbono es un gas resultante de la combustión, que es venenoso cuando te expones de forma prolongada. Es recomendable utilizar este detector cuando tiene en su casa aparatos que utilicen gas, derivados del petróleo o carbón, como por ejemplo, aparatos de calefacción, calentadores de gas, calderas o estufas de leña, entre otros. Su funcionamiento es sencillo, ya que cuando los sensores detectan un aumento del monóxido que pueda ser peligroso, dispara una alarma para avisar del peligro. Para su instalación basta con ubicarlo en la habitación que desea proteger y colocar las pilas, las cuales hay que cambiar cada 6 meses.

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