Cada vez son más las personas que, dejando atrás prejuicios sociales, marcan sus cuerpos en tintas con diferentes formas, letras y colores.

Si hablas con alguien que se hizo un tatuaje, casi siempre te confirmará la teoría: quien se hace uno, se hace dos… pero no hay dos sin tres. La adicción a los tatuajes: ¿mito o realidad?

Los tatuajes ganan cada día más adeptos como libre expresión de identidad y personalidad, rompiendo con taras sociales que los relacionaban, en ocasiones, con grupos marginales de la sociedad.

Hay quienes tienen claro cuántos tatuajes desean y saben cuándo parar, otros perciben sus cuerpos como una especie de lienzo inagotable que debe ser adornado con múltiples figuras, nombres de seres queridos, frases inspiradoras, graffitis, imágenes de adoración, colores llamativos, entre otros diseños.

Aunque los tatuajes han sido objeto de estudio para varias disciplinas académicas y no están catalogados entre las adicciones complejas, estos sí pueden llegar a generar algún tipo de dependencia en algunas personas, según explica la psicóloga colombiana María Angélica Ramírez, especialista en Mediación de Conflictos, Aplicable al Desarrollo Nacional y Multinacional.

Pero, ¿a qué se debe este impulso incontrolable? Tiene que ver más que todo con la liberación de endorfinas como respuesta natural a que la piel esté siendo perforada por una aguja. Ese dolor genera en algunos un tipo de placer que busca ser experimentado de forma repetitiva y frecuente.

Los tatuajes también actúan sobre los sistemas de recompensa del cerebro y aumentan nuestra autoestima dando lugar a una adicción similar a la de otros compuestos, como la morfina.

¿Por qué nos tatuamos?

● Singularidad Los tatuajes nos hacen sentir únicos. Un estudio en 2012 halló que las diferencias entre individuos tatuados y no tatuados son reducidas, aunque las personas tatuadas tienden a ser más extrovertidas y muestran una mayor necesidad de “singularidad”.

● Cuestión cultural La cultura se ha apropiado del tatuaje. Muchos son los famosos aficionados a tatuarse que han influido en la decisión de sus seguidores. Como ya referenciamos, algo que años atrás se consideraba antiestético o extravagante, hoy se considera “cool” o a la moda.

● Razones de alta recordación Hay personas que quieren dejar plasmadas en su piel alguna fecha o hechos muy significativos de sus vidas. Es el caso de combatientes contra enfermedades o situaciones complejas que le han ganado la batalla a la muerte y acuden a los tatuajes como forma de eterno agradecimiento.

¿Y si nos arrepentimos de habernos tatuado?

A veces los impulsos, la moda o un momento determinado por el que estemos atravesando en la vida nos lleva a sentir un deseo casi que incontrolable por tatuarnos algo representativo de lo que nos pasa, sin que ello signifique que somos adictos a los tatuajes.

Sin embargo, ese actuar emocional nos puede conducir también al arrepentimiento posterior. Para fortuna de los amantes a los tatuajes estos se pueden reformar, o removerlos con técnicas de láser que permiten dejar los recuerdos definitivamente en el pasado sin llevarlos como sellos en la piel durante el resto de la vida.

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