La pérdida de su dueño o de alguna persona cercana tiene un impacto en las mascotas. Al igual que los humanos, los perros atraviesan una etapa de duelo que puede provocarles angustia, cambio de hábitos o llevarlos a la depresión.

¿Qué ocurre cuando fallece el propietario?
Santiago Prado, veterinario, etólogo clínico y director de la Clínica Veterinaria de la Universidad de las Américas (UDLA), explica que, cuando fallece el propietario, los perros pueden perder su estabilidad y experimentar cambios en su conducta. A largo plazo, podrían desarrollar trastornos obsesivos.

Hay varios factores que influyen en las consecuencias que deja esta separación. El nivel de apego, la edad de la mascota, el tiempo que vivió con su dueño y la raza del animal. Prado dice que los perros ancianos o geriátricos son los que más sufren esta pérdida. El impacto de la muerte de su humano se suma a los problemas típicos de la vejez y su recuperación puede ser más larga.

Los perros conocidos como “falderos”, que pasan todo el tiempo junto a su dueño, también experimentarán efectos más fuertes. Además, existen mascotas que durante el tiempo de pandemia generaron “hiperapego” con sus humanos y, cuando estos desaparecen, pierden su equilibrio.

¿Cómo detectar si la mascota está sufriendo?

Según Prado, existen distintas señales. Los cuadros de depresión suelen caracterizarse por la inapetencia y cambios en la actitud de los perros. Por ejemplo, salen a pasear, pero no disfrutan o pasan durmiendo. Todo esto genera una inestabilidad emocional. Además, pueden presentarse alteraciones del sueño. Es decir, que empieza a soñar o tiene dificultad para dormir.

Otros llevan el estrés de una forma diferente. Algunos perros empiezan a comer más, y presenten actitudes agresivas o conductas destructivas. Prado dice que esto suelen percibir las familias que se hacen cargo de los perros cuando fallece el propietario.

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