La moda del “ayuno intermitente” y los riesgos de las dietas mágicas

A través de las redes sociales o de los famosos de la TV llegan recetas mágicas para bajar de peso, algo que termina siendo muy riesgoso para la salud.

Cada vez que se acerca la época del verano surgen recetas y planes mágicos para bajar de peso que lo único que logran es generar un riesgo para la salud. En los últimos tiempos comenzó a hablarse en redes sociales y la TV de los “ayunos intermitentes” para alcanzar la meta de “llegar” a la temporada de verano.

Mientras influencers y estrellas del espectáculo muestran sus cuerpos esbeltos y con recetas milagrosas, lo cierto es que para no cometer ningún error que pueda poner en peligro la salud no puede evitarse la consulta con un profesional que pueda armar recomendaciones de planes de alimentación que se adapten a cada persona.

El ayuno intermitente comienza cuando una persona deja de consumir alimentos por un período temporal con el fin de ayudar a eliminar grasas, hecho que aún está en estudio por parte de las y los nutricionistas.

“Es una estrategia que se usa para pérdida de peso y mejora de los procesos inflamatorios. No funciona como un método de vida o como un tipo de alimentación. En población con trastornos de la alimentación no funciona, tampoco
en personas compulsivas porque puede ser tomado como modo de vida”, manifestó la licenciada en Nutrición, Gerogina Martínez (MP 5324).

Además, como resaltan las y los especialistas en nutrición, es clave considerar el estilo de vida y las condiciones de cada persona. Por ejemplo, no es lo mismo realizar este tipo de prácticas para personas con diabetes o hipertensión arterial.
“Genera muchos riesgos como debilidad, mareos, dolor de cabeza, irritabilidad, pérdida de la concentración, genera apetito. También es riesgoso si uno practica deportes por la aparición de estos efectos secundarios”, especificó la profesional.

Martínez además aseguró que “tiene que haber supervisión porque se corre el riesgo de tener déficit nutricionales en vitaminas, minerales y demás nutrientes”. En ese orden, no hay distinción entre hombres y mujeres como los más afectados, ya que las consecuencias se pueden manifestar en ambos grupos.
“Muchas veces vemos que ha­blan de nutrición personas que no están formadas en la materia, eso hace que informen sobre un tipo de alimentación que quizás pueda servir para muchos pero al no estar supervisada por un profesional se corre mucho riesgo. La gente entiende que una estrategia puede ser para todos, pero no es así, es personalizado”, enfatizó.

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