La meditación es el ejercicio de relajarse soltando y dejando ir. Su objetivo es traer quietud a la mente. Gracias a la meditación, logramos la calma y las células de nuestro organismo se llenan de energía, lo que nos hace sentir felicidad y claridad en nuestros pensamientos.

Una mente calma ayuda a la concentración, relaja y rejuvenece al cuerpo. La meditación no es de una religión, puede ser practicada por cualquier persona y beneficia a nuestros organismos en múltiples aspectos.

A nivel físico, la meditación disminuye la presión sanguínea y la ansiedad. Si se sufren dolores de cabeza, insomnio o problemas musculares, esta combate contra ellos. Se aumenta la producción de serotonina y mejora el sistema inmune.

El meditar limpia y nutre la mente calmando las emociones negativas. Si se medita 20 minutos por día todos los días, se puede mejorar la estabilidad emocional, se aumenta la creatividad e incluso mejora a la concentración. Su ejercicio habitual nos hace conscientes de que nuestra actitud determina la felicidad.

Cuando uno se siente bien lo transmite, y el estado de paz y alegría que nos regala esta práctica se contagia en el entorno. El amor más importante de todos es el amor propio. La meditación nos ayuda a conocernos, por lo tanto, a aprender a amarnos.

Los resultados de este ejercicio van a depender de cuánto amor y energía le dediquemos. Mientras más agitada sea nuestra rutina, más hay que meditar.

Aprendamos a conectarnos con nosotros para conectarnos con todo lo demás.

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