Hace cuatro años, la vida de Karina Jelinek cambió para siempre. Casi de casualidad y por amigas en común, la modelo conoció a Flor Parise durante una fiesta. Pegaron onda enseguida. Después de intercambiar teléfonos, hablaron durante la semana y al fin de semana siguiente, organizaron una salida con amigas. Se volvieron inseparables. Y aunque lo mantuvieron casi en secreto, nació el amor. 

En marzo de este año, Karina cumplió 40 años y lo festejó con ella. Ya habían compartido vacaciones juntos, buenos y malos momentos, y también una casa, porque desde hacía un año y medio habían decidido mudarse y darle inicio a la convivencia. Pero ellas querían ir por más. A su vida de pareja querían darle un formato de familia. Ahora están a punto de cumplirlo.

En una entrevista con Caras, Jelinek habló sobre lo que se viene en sus vidas y proyecto principal: criar juntas a un hijo. Además, relató cómo fue la decisión de subrogar un vientre, por qué lo hará en Estados Unidos y cómo creció su relación con Florencia

“Me costó mucho tomar esa decisión, principalmente por la educación con la que me crié. Por eso esta no era la opción que más me convencía… pero después de un largo proceso lo decidí” fue la primera frase que le dijo la modelo a la publicación.

Y agregó: “Investigué mucho y me informé. Me asesoré con distintos médicos en Argentina y en Estados Unidos y obviamente también con Ana Rosenfeld, que es mi amiga y abogada, ya que en Argentina todavía no está legislado el alquiler de vientres”.

Sobre sus deseos de ser madre, Karina confesó: “Deseaba ser madre hace varios años, pero lo fui postergando por distintos motivos. Estoy en un momento de mi vida en el que me siento plena y estable como para traer un bebé al mundo y darle mucho amor. Eso me alentó a que este sea el momento”. Y sobre sus sensaciones antes de convertirse en madre, dijo: “Siento muchísima ansiedad y también incertidumbre de cómo va a ser el momento cuando llegue este hijo y todos los cambios que eso va a traer en mi vida. Creo que es un poco de miedo a lo desconocido porque nunca tuve cerca un bebé y sé que no es algo fácil, pero a la vez tengo muchas ganas de que llegue y de vivir esta experiencia hermosa”.


En cuanto a las razones por las que eligió la subrogación de vientre, la modelo oriunda de Córdoba explicó: “El motivo es completamente médico. Me desaconsejaron transitar un embarazo porque podría llegar a tener algunas complicaciones. No es que no puedo quedar embarazada, pero teniendo en cuenta este consejo médico y que existe esta posibilidad del     alquiler de vientre, fue que tomé esta decisión”. Y agregó: “Todavía no hay un embarazo en       curso, pero lo que puedo decir es que será con óvulos míos, que hace un tiempo congelé. Es un proceso que dura un tiempo; con unas inyecciones te estimulan y después de eso te sacan los óvulos. Cuando los tienen, los analizan y eligen los más fértiles para intentar evitar cualquier tipo de complicación”.

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Y agregó, en cuanto a la práctica a la que será sometida: “Esa es la última instancia del tratamiento antes de hacer la inseminación artificial y es la que me falta definir. Hay dos caminos distintos que puedo tomar. Todavía no pude decidir si lo voy a hacer con alguien que no conozco y le alquilo el vientre o con alguien de mi círculo íntimo. Estoy terminando de definirlo teniendo en cuenta todo lo que implica en ambos casos”.

 “Lo que sí ya elegí es al donante de esperma. Fue un proceso que para mí fue bastante simple, porque confié mucho en el lugar en el que lo hice, que es de Los Ángeles y me lo súper recomendaron. Se trata de un donante anónimo, se elige como con una especie de catálogo y lo que busqué fue que tuviera rasgos similares a los míos y obviamente que tenga un historial de salud impecable. Creo que eso es lo más importante”, contó Jelinek. 

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También afirmó: “Tuve muchas dudas y por momentos me cuestioné si estaba tomando una decisión correcta, pero después me di cuenta de que no puede haber nada malo en traer una vida al mundo y darle amor, aunque eso implique formar una familia con estándares distintos a los tradicionales”.

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Instalada en Estados Unidos, Jelinek relató cómo define su relación con Flor: “Siempre viajamos juntas, somos súper compañeras y en todas las decisiones importantes nos acompañamos. Es un vínculo perfecto en todo sentido. Somos súper compañeras, nos conocemos hace 4 años y nos volvimos inseparables. Hacemos todo de a dos; compartimos viajes, días, etc… y cuando nos alejamos un rato ya nos estamos escribiendo”.

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Y al ser consultada sobre la crianza del bebé en pareja, dijo: “Compartimos todo juntas. Flor ya tiene su hijo y me va a ayudar y a enseñar un montón de cosas porque ya las vivió”. Y agregó sobre la nueva vida con Florencia y un futuro bebé: “Si bien ya convivimos, un bebé obviamente va a cambiar la dinámica de la casa, aunque ya varios días viene Benicio, el hijo de Flor. Entonces un montón de veces hacemos planes de chicos. Digamos que fui practicando (risas)”.

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Por otra parte, Jelinek sumó: “Voy a ser una mamá insoportable (vuelve a reír) Muy pendiente, creo que no me voy a poder despegar. Voy a tener que aprender sobre eso … pero supongo que me veo ¡muy bien!”. Para finalizar, sobre la libertad, el amor y los diferentes modelos de familia, Karina aseguró: “Todos tenemos el derecho a ser felices, sea cual sea la forma que elijamos de amar. Nadie puede quitarle eso a una persona, aunque también entiendo que todo esto lleva un proceso y que hay personas que por cuestiones generacionales o de pensamiento más cerrado no logran entenderlo y también hay que respetar eso. Pero nadie tiene que dejar que el pensamiento del otro lo frene a ser libre en sus emociones”.

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