El ‘ghosting’ (dejar a alguien sin dar explicación) no solo se produce en las relaciones de pareja. También es común entre amigos, siendo igual de doloroso

¿Has sentido alguna vez que un amigo te daba la espalda, que se hacía el silencio poco a poco entre vosotros, que no estaba en las malas pero tampoco en las buenas? En el mundo hiperconectado en el que vivimos, las relaciones sociales se vertebran con más asiduidad, se expanden e intensifican gracias a la comunicación constante que las redes nos permiten, pero también se disuelven como quien echa una pastilla efervescente en un vaso de agua. De repente, aquella genial amistad que parecía eterna ya no existe. 

El ghosting en la amistad es más habitual de lo que parece. Una situación así puede hacer sentirnos solos, pero no, no lo estamos, ni siquiera en la órbita de pensamientos en la que comienza a girar nuestro cerebro tratando de dar con la respuesta a esa sensación entre el dolor y el desconcierto que genera que tu amigo o amiga se haya convertido en esa pastilla efervescente.

El término “ghosting”, aunque tenga un etiquetado moderno, define en realidad una práctica antigua. Siempre ha sucedido, tanto en relaciones afectivas como en cualquier otro tipo de vínculo. Ahora bien, en la actualidad los mecanismos son diferentes y en ocasiones incluso se hace más fácil: basta con no responder a las llamadas ni al WhatsApp.

Sin embargo, aunque estemos ante un fenómeno tan antiguo como el de las propias relaciones humanas, hay un hecho indiscutible y frecuente. Saltar de pareja en pareja o de amistad en amistad es frecuente para algunas personas, lo que se vive en muchos casos de manera traumática por parte de quien sufre esa ausencia significativa.

Una experiencia dolorosa

Dicen que la ‘no respuesta’ (ver el mensaje sin el doble check azul) ya es por sí mismo una respuesta evidente de que no le interesamos a alguien. Sin embargo, ¿cómo aceptarlo de buenas a primeras? ¿Cómo asumir que ese amigo con quien teníamos tanta conexión y en quien confiábamos ya no quiere saber nada de nosotros?.

Parece que a veces las relaciones se disuelven como quien echa una aspirina a un vaso de agua. Solo que el dolor, en lugar de desaparecer, se intensifica. Así, aunque es cierto que en los últimos años esta experiencia está casi a la orden del día, la literatura científica al respecto de este tema es bastante reciente.

¿A qué se debe esa ausencia inexplicable?

Los amigos que hacen ghosting son personas que nos dejan de pronto en medio del desierto sin dar explicación. No sabemos a qué se debe esa conducta, pero lo que sí experimentamos es la sensación de estar perdidos. ¿Cómo hemos llegado hasta esa situación?

En primer lugar, el hecho de cortar una relación sin dar explicación revela cierta inmadurez personal. Es evidente que no era el tipo de amigo que pensábamos en un principio. Esto es algo que debemos asumir.

Sus prioridades son otras. Es posible que durante un tiempo esa amistad fuera enriquecedora, pero puede llegar un momento en que los intereses y los gustos de esa persona cambien por completo.
Otro hecho evidente es que existan aspectos de nosotros que no le agradaban. Puede que nuestros ideales o nuestra personalidad le fueran más molestos que enriquecedores.

Aparecen otras amistades más significativas. Así de simple. En ocasiones, pueden conocerse otras figuras con quien se tiene mayor conexión y se prescinde de nosotros. La incomodidad o el miedo a ser sinceros en este aspecto hace que se opte por el ghosting.

Por otro lado, en ocasiones puede aparecer otro factor. Ese amigo puede tener problemas personales de cualquier índole y su respuesta sea la de poner distancia. Es algo que nunca podemos descartar.

Cuando un amigo no responde tus mensajes es importante asegurarte de que “está bien”. Habla con terceras personas y echa un ojo a sus redes sociales (si tiene). Lo más común es descubrir que, aunque no responde los mensajes, sigue subiendo fotos a Instagram o Facebook.

Una vez tomes conciencia de que la persona no desea responderte o tener contacto, desiste. Elimina su contacto del móvil y también de las redes sociales. Es un primer paso muy necesario y saludable.

También es necesario recordar que el mal comportamiento de alguien no define tu valía. El fallo no está en nosotros, está en quien comete ghosting, en quien evidencia esa clara falta de madurez y honestidad.

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