Desde técnicas sofisticadas como el phishing hasta aprovechamientos intrafamiliares, las personas mayores pueden ser víctimas de un sinfín de zancadillas que perjudican su economía.

El avance de las tecnología, así como ha generado un crecimiento en materia de educación financiera, trajo aparejado el surgimiento de puntos de fragilidad para la población mayor adulta.

Sin embargo, no todos los factores de riesgo están asociados al mundo digital. Los jubilados pueden ver dañado su patrimonio por comportarse de manera inocente dentro del seno familiar.

El Cronista dialogó con diversos especialistas acerca de cuáles son los principales aspectos que deben tener en cuenta las personas de mayor edad, a los fines de no ser víctimas de fraudes financieros o bien de no caer en tasas de interés que pongan en riesgo sus bolsillos.

Según explicó a este medio el defensor de la Tercera Edad, Eugenio Semino, una de las cuestiones que más preocupan hoy es que muchas personas mayores recurren a créditos de la ANSeS para ayudar a gente de su entorno más cercano o familiares y que después nadie les devuelve ese dinero, por lo que quedan atrapados en un préstamo.

“Es algo muy habitual. Los jubilados acceden a una línea que les otorga ANSeS en hasta 48 cuotas y que después se descuenta de los haberes. Ellos prestan esa plata a un tercero que nunca se las devuelve”, resumió Semino.

“Los jubilados tampoco quieren ni pueden denunciar a las personas, ya que muchas veces son las responsables de cuidarlos”, añadió

TASAS USURARIAS


En diciembre de 2011 el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner le puso un tope al interés que hasta ese momento mutuales y cooperativas prestamistas le cobraban a los jubilados. Según Semino, eso puso un freno a las tasas estrafalarias que debían pagar para sacar un crédito rápido.

Sin embargo, el propio defensor de la Tercera Edad señaló que en los barrios siguen existiendo prestamistas que cobran cifras por encima de lo establecido legalmente.

Estos créditos suelen tener una tasa altísima. Y la cuestión se hace tanto más peligrosa en villas de emergencia o barrios populares. “Ahí muchas veces el prestamista es el narcotraficante”, denunció Semino y aclaró: “No te queda otra que pagarle”.

En esta línea, un mecanismo que se daba mucho en la previa al mencionado decreto de Cristina Fernández de Kirchner y que no se terminó de extinguir es que el jubilado va a comprar dólares a una cueva y lo convencen de tomar un crédito para afrontar gastos extraordinarios.

MUNDO DIGITAL

El director de ecosistema fintech & digital banking de la Universidad Católica, Ignacio Carballo, destacó: “Los mayores casos de ciberdelincuencia no se tratan de un hacker rompiendo el código del banco, ni siquiera clonando tarjetas. Hay mucho phishing: mandan un mail con una historieta y pegan un link, crean una web parecida a la del banco para que la persona coloque sus datos”.

Carballo agregó: “También llaman a las casas o mandan WhatsApp. Es clave no colocar datos personales ni claves”.

Otra estafa que detectó este diario dentro del mismo espectro son los mails de supuestos prestadores de servicios pidiendo actualizaciones de datos, para que la persona coloque sus número de tarjeta. Por ejemplo, se reciben correos electrónicos de una cuenta denominada Netflx (simulando ser Netflix), solicitando los datos de tarjeta de crédito.

En tanto, Semino indicó que existen bandas que operan desde la cárcel mediante celulares y buscan a jubilados para solicitarles transferencias, en una modalidad similar a lo que antes eran los secuestros virtuales.

SORTEOS, ESTAFAS EN CAJEROS Y REDES SOCIALES

Banco Santander realizó una campaña en la cual advierte sobre los riesgos que han detectado en los últimos tiempos. Entre ellos figuran:

  • Falsos sorteos, en los cuales les hacen creer a las personas que ganaron a algo y les piden datos para enviar los premios
  • Llamados telefónicos para que las personas transfieran plata desde cajeros automáticos a los fines de saldar una supuesta deuda
  • Captación a través de redes sociales: a partir del reclamo público de una persona en Twitter, Facebook o Instagram, se usan esos datos para llamarla en nombre del banco y pedirle datos de la cuenta bancaria.

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