La pareja logró afianzarse y superó todos los prejuicios para convertirse en una de las más sólidas del medio. 

La fama de mujeriego de Enrique Iglesias fue algo así como su marca registrada durante los primeros años de carrera. Para colmo, el apellido ‘Iglesias’ le jugaba en contra en ese sentido hasta que llegó Anna y todo cambió.

El cantante la conoció cuando buscaba alguna cara famosa para protagonizar uno de sus videos allá por 2001 y según contó alguna vez, quedó completamente ‘encantado’ con ella. La relación comenzó tímidamente y la prensa le auguraba muy poco tiempo de vida pero, para sorpresa de todos, los años fueron pasando y el vínculo, lejos de desgastarse, creció.

Rumores de ruptura e infidelidad hubo a montones, pero ellos continuaron juntos en el más bajo perfil. Tanto así que el mundo entero se enteró que Anna estaba embarazada recién cuando presentaron a sus gemelos Lucy y Nicholas en redes sociales. Nuevamente los rumores surgieron, incluso hubo quienes dudaron que la tenista hubiera estado embarazada… pero ella subió una foto con su panza como toda respuesta.

El silencio de stampa se mantuvo también cuando llegó al mundo Mary, la tercera hija de la pareja. Hoy, celebran 2 décadas de amor de una manera impensada en otros tiempos para la agenda tan agitada de Enrique: juntos, en casa con sus hijos.

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