Con las recientes reaperturas, los ciudadanos volvieron a salir a las calles para descubrir novedades editoriales, encontrar novelas policiales, y comprar títulos de ficción y no ficción para disfrutar en su tiempo de ocio. Con el objetivo de agilizar la recuperación de los negocios de barrio, American Express lanzó una iniciativa para apoyarlos y, a su vez, beneficiar a los clientes

Después de varios meses de estar con las puertas cerradas, los comercios barriales volvieron a abrir y los locales de diversos rubros pudieron recibir nuevamente a sus clientes. En las últimas semanas, se sumaron las librerías, los restaurantes y los bares, a los que les permitieron colocar mesas al aire libre.

El rubro de los libreros es uno de los que está poniéndole mucha garra para recuperar al público de los tiempos prepandemia. Las calles y avenidas por las que antes circulaban miles de personas recién ahora están volviendo a poblarse. El plan de entrar a los locales a ver libros y sorprenderse con las novedades había dejado de ser una opción, aunque ahora ese hábito está recuperándose. Hace poco más de un mes se autorizó que empezaran a operar con normalidad, y comenzó a resurgir la mística que se vive al visitar una librería.

El rubro de los libreros es uno de los que está poniéndole mucha garra para recuperar al público de los tiempos prepandemia.

En primera persona

“Nosotros vivíamos con las oficinas y Tribunales funcionando todo el día, y con los restaurantes y los teatros a la noche, además del turismo. Normalmente cerrábamos a las 2 de la mañana. Ahora no hay tanta gente en la zona”, describe Isabel Mosquera, una de las propietarias de la librería Edipo, una de las más famosas de la calle Corrientes. Sin embargo, con 40 años de trayectoria, no pierden la esperanza de que con las nuevas aperturas, todo mejore. “Tenemos empleados que están hace 35 años”, cuenta Isabel. «El local es propio y eso es un alivio, ya que no debemos pagar alquiler”, agrega.

Lo que caracteriza al público que consume libros es justamente el placer de estar cerca de éstos, les gusta descubrir novedades y ofertas. Por eso, quienes hoy sostienen esta industria son los amantes de los libros, los clientes de hace años. “Ellos son los que nos están ayudando a salir adelante”, asegura Isabel.

Cifras a tener en cuenta

Los libreros no fueron los únicos afectados por la situación. La gran mayoría de los comercios, incluso los que permanecieron abiertos desde marzo, disminuyeron sus ventas. Los números hablan por sí solos de esta difícil realidad.

Según un estudio hecho por las consultoras Neuronal, crafted data & innovación digital y Youniversal, el 89 % de los comerciantes vio caer sus ventas en este período. Dentro de ese grupo, un 42 % aseguró que la baja fue de más del 90%. Desde el lado de los consumidores, el informe arroja que el tamaño de sus compras disminuyó en un 53%. Eso sí, durante la cuarentena, se volcaron en un 80% a los comercios de cercanía. Buscaban evitar el traslado, la posibilidad de hacer pequeñas compras en el momento en que se necesitaban, la poca concentración de gente y también la colaboración en el desarrollo del barrio. Esta tendencia a hacer compras más chicas hizo además que aumentara la frecuencia. Siete de cada 10 consumidores compraban más de una vez por semana.

Para sortear las dificultades, la venta a distancia y el envío a domicilio fueron las maneras que los comerciantes encontraron para sobrevivir. Actualmente, dos de cada tres locales ofrece algún sistema de venta por canales digitales. Los vendedores son conscientes de que las claves para su recuperación tienen que ver con la conexión con nuevos consumidores, la recomendación por parte de los clientes actuales y la mejora de la estrategia digital.

En este contexto, las tendencias tienen que ver con el redescubrimiento de la cercanía y del comercio de barrio, con consumidores que buscan practicidad, precio, higiene, flexibilidad y conveniencia. Cobran relevancia los negocios que interpretaron estas demandas y se adaptaron y flexibilizaron sus propuestas, en las que unieron lo digital con lo humano.

Una acción que apoya a los comercios

Para acompañar y ayudar a los comercios de barrio, como la librería EdipoAmerican Express lanzó la iniciativa Shop Small más grande a nivel global. El objetivo es que estos locales sigan siendo el corazón de la comunidad y estén ahí, disponibles para sus clientes, por muchos años más. “Queremos ser parte de la recuperación económica”, indicó Manuel Cascante, Director de Establecimientos de American Express Argentina.

La promoción consiste en una devolución de dinero para los clientes de todas las tarjetas American Express que consuman en los locales adheridos. Por cada compra de $300 o más, la empresa devuelve $200. El proceso se puede repetir hasta tres veces. Es decir que el total de la devolución puede llegar a $600 por tarjeta.

Para acceder a este beneficio, los clientes de American Express tienen que inscribirse previamente en la plataforma de Shop Small, completando un formulario en​ www.americanexpress.com.ar/shopsmall. Luego, hay que realizar la compra en alguno de los 30 mil comercios participantes en el país, que figuran en el mapa que se puede consultar en la web de la marca.

Las tarjetas adicionales pueden participar, y para hacerlo deben también inscribirse en el formulario mencionado.  

La idea es incentivar las compras de los socios de American Express en los comercios de barrio que participan. La empresa respalda desde hace años a los negocios de barrio, pero esta es la campaña más grande de Shop Small a nivel global. La iniciativa se lanzó en 2010 en Estados Unidos, para colaborar con el crecimiento de las pequeñas empresas que motorizan la economía. Debido a su éxito, el programa llegó a tener presencia en muchos países del mundo. En la Argentina, se lanzó en mayo de 2018 y la actual campaña tiene vigencia desde el 21 de septiembre hasta el 21 de noviembre de 2020.

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