Cómo mejorar las probabilidades de encontrar trabajo profesional en este contexto crítico.

Tras llovido, mojado. Después de dejar atrás el peor año para el empleo de los últimos dieciséis, el tsunami de la segunda ola amenaza con un nuevo mazazo al trabajo

La progresiva recuperación de la demanda de profesionales de los últimos meses pareciera encontrar su meseta, al tiempo que crecen los interrogantes.

En medio de este incierto pantano laboral, ¿cómo conseguir empleo? ¿Cuáles son los caminos para aumentar las chances de acceder a la deseada oferta de trabajo?

Para mejorar las posibilidades, hay que orientar la búsqueda a los sectores con mayor demanda.

Para mejorar las posibilidades, hay que orientar la búsqueda a los sectores con mayor demanda.

A continuación cinco ideas para mejorar las posibilidades:

1. Segmentar las industrias

El mercado laboral argentino es altamente heterogéneo y diverso, con oportunidades laborales muy puntuales y específicas.

En un mercado laboral deprimido y mediocre en su conjunto es pues clave conocer los (pocos) sectores que hoy generan genuinamente nuevos puestos de trabajo.

Desparramar curriculums por doquier no funciona. Hoy se precisa mira telescópica. ¿Adónde se debe apuntar?

Por orden de magnitud de oportunidades: Tecnología, Comercio Electrónico, Salud (servicios y laboratorios), Agro-Industria, FinTech y AgriTech, Logística (especialmente la liviana).

2. Procesos virtuales

Buscar trabajo es hoy ya una experiencia 100% online. Punta a punta, la tecnología ha permitido que una persona se incorpore a una compañía sin siquiera contacto físico con su nuevo empleador.

Desde el vamos, LinkedIn es el must para cualquier ejecutivo en búsqueda de empleo. Un perfil incompleto, baja participación en la red o un flaco network son errores de principiantes, inadmisibles a esta altura.

Hoy buscar trabajo es una experiencia 100% online. Hay que prepararse.

Hoy buscar trabajo es una experiencia 100% online. Hay que prepararse.

Quien participa de un proceso de selección debe asumir y prepararse para una serie de entrevistas virtuales. Conectar, empatizar y transmitir a través del zoom demanda ajustes y no es automático.

Subestimar este punto, sería el segundo error del candidato en búsqueda. Impensado pre-pandemia, el ingreso a una nueva organización es hoy también un completo tour virtual: presentaciones entre pares por Teams, inducciones online, oficinas remotas; el cierre del círculo laboral prescinde hoy del contacto físico en ya muchas empresas.

3. Modelos laborales del futuro

En un contexto adverso y volátil, dar con la tradicional relación de dependencia laboral puede demorar más de lo deseado. Asociado, el covid ha exacerbado algunos ejes del futuro del trabajo.

Así pues, el trabajo remoto unido a la (ya presente) globalización expuso (más que nuca) dos vías alternativas de desarrollo profesional:

– El auge por prestar servicios profesionales al exterior con las suculentas ventajas económicas de percibir la retribución en monedas extranjeras.

– La posibilidad de aplicar a posiciones globales de compañías radicadas en otros países, convirtiéndose en empleados globales, pero sentados en Argentina.

Primo hermano de las anteriores, la alternativa del trabajo freelance o por proyectos se suma a las anteriores. Plataformas como Freelancer son ejemplos del abanico de opciones para determinados rubros para trabajar por cuenta propia.

Como siempre, no todo lo que reluce es oro. Estos esquemas alternativos atraen por un lado, pero tienen sus lados B que deben ser debidamente sopesados.

4. Capacitación

Cuando el tiempo sobra y la ansiedad percute, ocupar la agenda perfeccionándose es siempre una recomendación de valor. Engrosar la mochila profesional con nuevas herramientas inevitablemente mejorará las chances de tener éxito en el futuro.

Educación universitaria, especializaciones, tecnicaturas: todo suma, siempre y cuando tenga un norte estratégico. Léase, subirse a las modas de lo que “todos estudian” o todos ofrecen sin saber qué papel jugará eso en el desarrollo profesional individual futuro, es simplemente perder el tiempo, el rumbo y la plata.

5. La vigencia del CV

Condenado en los últimos tiempos a su inexorable desaparición por especialistas de recursos humanos o gurúes del desarrollo profesional, el curriculum vitae empero resiste.

Siempre conoceremos el caso de aquel que consiguió el empleo de sus sueños sin tenerlo (incomprobable, al cabo). Pocas veces oiremos de todos aquellos que sí precisaron de un CV ganador para ingresar a su actual trabajo. Una estadística injusta, una grieta innecesaria.

Aquellos que hoy en nuestro país transitan por la angustiante situación de estar desempleados y en búsqueda de trabajo no pueden permitirse el hecho no tener un CV listo y profesional. Así de simple.

Buscar trabajo hoy implica tenerlo. Improvisaciones y diseños apurados de último momento, descargas del perfil de LinkedIn o copy/paste de formato universales que ofrece internet es dar demasiadas ventajas en un mercado laboral que ofrece, ya de por sí, pocas oportunidades.

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