Tormentas, electrodomésticos o petardos son algunos de los desencadenantes de estrés en perros y gatos.

Los ruidos procedentes de los petardos, fuegos artificiales, tormentas e incluso algunos electrodomésticos como la lavadora, aspiradora o el secador de pelo, pueden desencadenar ansiedad estrés e incluso fobias difíciles de tratar en nuestras mascotas. 

Tanto los perros como los gatos son animales con un sentido del oído muy desarrollado, motivo principal por el que son tan sensibles a los ruidos y por lo que pueden sufrir auténticas crisis de ansiedad. Por ello, es importante saber actuar antes este tipo de situaciones y minimizar el impacto de este tipo de sonidos en nuestros peludos.

Ana Ramírez, directora técnica veterinaria de Kivet, la red de centros veterinarios de Kiwoko, da algunos consejos y trucos para ayudar a nuestros peludos en ocasiones de estrés. “Cuando convivimos con una mascota debemos de estar atentos para conocer todos los matices de su carácter y también sus temores o aquellas situaciones que les generan estrés. Nuestra respuesta ante el nerviosismo de nuestras mascotas es determinante“, asegura.

Cómo debemos y cómo no debemos actuar

Ante todo, la veterinaria recomiendo no reñir a nuestras mascotas en aquellos casos en los que la ansiedad cambia su comportamiento y empiezan a ladrar o maullar, ya que esa conducta “tendrá un efecto negativo y únicamente contribuirá a empeorar su estado de nervios y a dilatar la vuelta a la normalidad cuando cesen los ruidos”.

Lo mejor que podemos hacer como buenos dueños es dejar que el animal se esconda en un lugar de la casa donde se sienta a salvo, como pueden ser debajo del sofá, su casita o espacios previamente preparados (si son épocas de muchos ruidos) como el transportín tapado con una manta. Además, mantener las ventanas de la casa cerradas para amortiguar el sonido puede convertirse en un buen aliado.

Sin embargo, no solo son los sonidos externos los que pueden desencadenar la ansiedad o el estrés en nuestras mascotas, electrodomésticos como la lavadora, los aspiradores o incluso la batidora, pueden ser suficiente para que los peludos se asusten.

Para estas ocasiones, la veterinaria de Kivet recomienda cerrar las puertas de las estancias donde se esté produciendo los ruidos y así “minimizar lo máximo posible el volumen que perciben nuestras mascotas ya que, aunque para nosotros no sea un sonido molesto, para nuestro peludos si lo puede ser”.

Si estos métodos no son suficientes para que nuestras mascotas se sientan más calmadas, Ramírez aconseja hablar con el veterinario de confianza, quién podrá valorar la administración de relajantes naturales, soluciones de feromonas o fármacos, “siempre y cuando se considere conveniente”, concluye.

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