El país tuvo una semana de récords diarios de muertes y contagios. El sistema sanitario está colapsado, con personas que mueren por falta de camas. Crece el clamor por vacunas

La pandemia de coronavirus ingresó en un aceleramiento infernal en Brasil en las últimas dos semanas con casos de infecciones y de muertes diarias en continua expansión y que superan las cifras del peor momento de la crisis sanitaria del año pasado.

El país registró 2.331 muertes por coronavirus en las últimas 24 horas y totalizó así este sábado 292.856 víctimas fatales.

Con eso, el promedio móvil de fallecimientos en Brasil en la última semana llegó a 2.234, otro récord en el índice de la pandemia de coronavirus.

En comparación con el promedio de hace 14 días, la variación fue de + 49%, lo que indica una tendencia al alza en las muertes por la enfermedad.

Se trata, según los especialistas y estadísticos, del más alto número de muertes registradas en un sábado desde el inicio de la pandemia, superando el récord del sábado pasado (13 de marzo), cuando se contaron 1.940 decesos.

Ya hay 59 días seguidos con el promedio móvil de muertes por encima de la marca de 1.000, y por decimotercero día la marca aparece por encima de las 1.500.

El análisis de los guarismos tiene más elementos para el espanto, pues el viernes pasado, por primera vez desde el inicio de la pandemia de coronavirus, Brasil alcanzó la marca de 15.000 muertes en una semana.

El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, nombró como nuevo ministro de Salud -el cuarto en poco menos de un año- al cardiólogo Marcelo Queiroga, quien hasta ahora hizo sólo dos apariciones públicas.

Señaló que buscará consensuar “algunas medidas adicionales a las que se han aplicado”, sobre las cuales no se explayó, y defendió el distanciamiento social o el uso de barbijos, que son rechazados abiertamente por Bolsonaro.

El sistema sanitario está colapsado, con 80% de la ocupación de camas de terapia intensiva a nivel federal, porcentaje que llega al 100% en los estados limítrofes con Argentina.

En San Pablo, la ciudad más grande de Brasil, se están evacuando pacientes por falta de camas y respirados. Esta semana se registró el primer muerto por no poder ser ingresado.

Hasta ayer, 11.721.357 personas ya recibieron la primera dosis de vacuna contra el coronavirus. El número representa sólo el 5,54% de la población de Brasil.

De acuerdo a un sondeo de Datafolha, publicado este domingo, el 84% de la población desea ser inoculada contra el coronavirus en todo Brasil.

El gobierno de Bolsonaro ha tenido problemas para abastecerse de vacunas hasta el momento. Este domingo recibió la mala noticia del Instituto Serum de India (SII) sobre un retraso en las entregas de la vacuna fabricada bajo licencia de AstraZeneca debido a la gran demanda interna.

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