Los ocho rugbiers detenidos por el crimen de Fernando Báez Sosa, permanecen en la alcaidía 3 del penal de Melchor Romero, en La Plata, donde pasarán las fiestas “como los demás detenidos”, es decir, “en soledad dentro de su celda”, a la espera del juicio oral. 

La celebración de fin de año pasará como “un día de encierro más, a la espera de su juicio”. Es que a un mes de cumplirse un año del pasado 18 de enero, cuando el joven fue asesinado en la ciudad balnearia de Villa Gesell, los rugbiers acusados del homicidio esperan “con cierta ansiedad” la llegada del juicio oral. Fuentes allegadas sostienen, que “quieren y tienen la necesidad de ir a debate”, y afirman que “quieren hablar, siempre y cuando los jueces y fiscales escuchen lo que tienen para decir”.

Se trata de Máximo Thomsen (20), Ciro Pertossi (20), Luciano Pertossi (19), Lucas Pertossi (Piden21), Enzo Comelli (20), Matías Benicelli (21), Blas Cinalli (19) y Ayrton Viollaz (21), quienes actualmente cumplen prisión preventiva, acusados de “homicidio doblemente agravado por alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas“.

Los días transcurren en el encierro y la monotonía. Los ocho rugbiers, están distribuidos en celdas de a dos en un mismo pabellón. Cada una tiene una capacidad de tres por tres, con dos camas y un baño, donde apenas el reducido espacio les permite “hacer algunos que otros abdominales, o algo de lectura”.

Allí, pasan las 24 horas del día encerrados, excepto por las tres horas en las que pueden salir al patio, donde dan alguna que otra vuelta caminando o trotando. Los acusados por el crimen de Báez Sosa, cumplen con el régimen de la unidad carcelaria igual que los demás presos, “la única diferencia es que tienen resguardo físico”, ya que “está latente la posibilidad de que alguien los agreda. Debido a estas normas de seguridad, la salida al patio, es el único “plan” que tienen, y lo “hacen solos”, es decir, que no se cruzan con los demás reclusos. Esto hace que tampoco puedan formar parte de ninguna de las actividades que organiza la institución. 

Tras once meses de encierro, fuentes internas aseguran que los rugbiers, “no están bien, pero tampoco están mal”, es decir, con los “efectos lógicos” que implica llevar casi un año encerrados “sin ocupar el tiempo en nada”. Muy atrás quedaron esos cuerpos robustos y bronceados, sino que ahora se los ve “desmejorados”, “mucho más delgados, sin tonalidad en la piel”. Incluso “algunos sufren alguna que otra infección estomacal como consecuencia del agua y el alimento que ingieren en el penal”, y “tienen las picaduras de unos bichitos típicos que hay en la unidad”. 

Sin embargo, desde lo emocional, están contenidos por sus familias y amigos que van todas las semanas a verlos desde que las visitas fueron reestablecidas tras ser suspendidas por cuestiones sanitarias ante la aparición del Covid-19. Actualmente ninguno hace terapia psicológica, ni tampoco atentó con quitarse la vida, sino que “esperan la fecha de juicio, que aún no está determinada. 

Mientras tanto, la causa judicial avanza con el fin de poder definir cuanto antes la fecha en que se pueda llevar adelante el debate oral. A partir de los elementos, testimonios, y el material fílmico y fotográfico aportado al expediente, la fiscal  Verónica Zamboni, solicitó el último 17 de noviembre que sean sometidos a juicio los ocho rugbiers que continúan detenidos por el hecho, y que los dos que se encuentran en libertad, Juan Pedro Guarino Alejo Milanesi, sean sobreseídos.

Tras este requerimiento, el juez de Garantías de la localidad balnearia, David Mancinelli, notificó sobre los pedidos de sobreseimiento a los abogados Fernando Burlando Fabián Améndola, quienes representan a los padres de Fernando, Graciela Sosa Silvino Báez.

Los querellantes estuvieron de acuerdo con casi todo lo planteado por a fiscalía, salvo con el sobreseimiento de Milanesi, el que consideraron prematuro, por lo que pidieron que sea sometido también a juicio.

Aún falta que se expida el defensor de los rugbiers, Hugo Tomei, quien podría solicitar que los acusados sean juzgados por un jurado popular.

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