Comenzó la época de bajas temperaturas y la buena alimentación es un elemento esencial para tener energía y buen estado de salud. Ante esto, diario Hoy dialogó con la Licenciada en Nutrición, Julieta Muchino (MP 5760) sobre las recomendaciones a la hora de la alimentación rutinaria. 

En primer lugar, la especialista enumeró los vegetales y las frutas que se deben ingerir durante el otoño: 

Vegetales: acelga, apio, batata, berro, brócoli, calabaza, cardo, cebolla de verdeo, coliflor, chaucha, escarola, hinojo, nabo, puerro, rábano, radicheta, remolacha, repollo, repollitos de Bruselas, zanahoria y zapallo. 

Frutas: banana, limón, mandarina, manzana, membrillo, naranja, palta, pomelo. 

Por su parte, dio una recomendación sobre su uso: “Los vegetales en esta época pueden incluirse en sopas, combinadas con cereales y/o legumbres, en rellenos o rellenados, en purés, pasteles, tartas, entre otras. sin embargo, no se deben dejar de incorporarse crudos para evitar la pérdida de algunos nutrientes (sobre todo vitaminas) que se pierden durante la cocción”. 

Y agregó: “Siempre es mejor consumir frutas y verduras enteras, incluyendo sus cáscaras. Éstas aportan fibras de tipo insolubles que brindan saciedad (sensación de “estar lleno”) y ayudan a regular el tránsito intestinal. Además se deben evitar los jugos de frutas, ya que cuando los consumimos estamos tomando solo el azúcar de las mismas. Es preferible realizar licuados con la fruta entera, así también incorporamos la fibra”. 

Y enfatizó en aquellos alimentos que se deben evitar: “Evitaría el consumo de alimentos con alta cantidad de azúcares y grasas como los chocolates, galletitas, golosinas, alfajores. Los reemplazaría por frutas, frutos secos, galletitas caseras y chocolate amargo”. 

A su vez, la Licenciada hizo hincapié en las calorías diarias y aclaró: “Cada persona tiene un requerimiento que depende de su composición corporal y su gasto energético. Este depende del tipo de trabajo que tenga la persona y si la misma es sedentaria o realiza algún tipo de actividad física (teniendo en cuenta tipo de actividad, duración, frecuencia semanal)”. 

También despejó las dudas sobre la cantidad de comidas adecuadas durante el día: “Suele decirse que deben realizarse 4, aunque mientras se adquieran las calorías necesarias para cada uno a lo largo del día, pueden realizarse más o menos ingestas. Sin embargo, es importante no evitar comidas en el caso de tener hambre ni dejar pasar mucho tiempo entre una comida y otra, para evitar llegar con demasiada hambre a la siguiente. Esto puede traer como consecuencia, recurrir a alimentos no demasiado saludables”. 

Además aclaró que la reducción de peso “se consigue mediante una restricción calórica, por lo tanto, no importa en cuántas comidas se divida la ingesta de alimentos, sino que sean respetadas las calorías adecuadas para conseguir un descenso de peso”. Y enfatizó en que el menor consumo de carne “no es determinante a la hora de la reducción de peso, pero si ayuda a mantener nuestra salud integral a largo plazo”. 

En cuánto a la ingesta de alimentos antes o después de una actividad física recreacional, aconsejó: “Aquellas personas que hacen actividad de 3 a 5 veces por semana durante una hora, no están obligadas a una ingesta previa. Hay personas que se sienten más pesadas a la hora de entrenar cuando se alimentan antes y otras que por el contrario, se sienten débiles o con menos fuerza al no alimentarse”. 

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